“Quería alzar mi voz y ayudar a otras personas”

Por Sofía Mantovano

Candela Yatche (22). Estudiante de psicología y auto definida como “militante de la auto aceptación”, desde febrero del año pasado comenzó con su proyecto @Bellamente dedicado a romper estereotipos de belleza y a ayudar a aceptarse a uno mismo. Hoy ya tiene más de 30 mil seguidores.

Su secundaria transcurrió en un colegio de clase media alta, en donde “la mirada del otro pesaba y había mucha presión social que llevaba a la constante comparación de cuerpos”. Según Candela, el último año fue de mucha exigencia y obsesión en el cual todas sus compañeras, incluida ella, hicieron dietas para llegar “espléndidas” a la fiesta de egresados, y eso se asociaba con estar delgadas.

Canal de Youtube Candela: https://www.youtube.com/watch?v=vjy3Ptq8DEc&t=5s
  • ¿Cómo nació Bellamente?

Después de leer La dictadura de la belleza de Augusto Cury, me cayó la ficha, sentí que había abierto los ojos. Todo lo que veía a mi alrededor me hacía ruido, desde una publicidad hasta los comentarios en un cumpleaños. Empecé a ver, en mi entorno, un montón de cosas que también hacía yo, que eran super tóxicas. Pero cuando intentaba hablar y contar lo que pensaba no se me daba el espacio o me veían como “la loca”. Quería alzar mi voz y contagiar todo lo que yo estaba sintiendo para ayudar a otras personas.

  • ¿Qué rol crees que juegan los medios de comunicación y las redes sociales en los estereotipos de belleza?

Un rol muy importante porque ya desde de lo discursivo establecen permanentemente qué es lo que está bien y mal, qué es lo bello y lo que no, qué tenemos que hacer para ser exitosos. Además, desde las imágenes se muestran personas reales pero que pasan por un proceso de pre y postproducción que nosotros no vemos. La mayoría de las personas aspira a un ideal de belleza inalcanzable que es establecida y reafirmada por éstos.

  • ¿Qué sentiste cuando te llamaron de La Nación para hacer una entrevista?

Sentí que no estaba tan loca como pensaba y cierta validación, que es horrible, pero muchas veces uno cree que la validación tiene que venir de afuera hacia adentro. Sentí que lo que estaba haciendo había generado un impacto y comenzaba a tomar forma, fue muy gratificante. Igualmente, tampoco fue algo de otro mundo, hubo otras millones de cosas que para mí tienen mucho más valor, pero sí pensé que era una herramienta de gran difusión.

  • Desde tu página planteas cuestiones que son sensibles, hoy tenés más de 30 mil seguidores, ¿Sentís responsabilidad como comunicadora?

Siento mucha responsabilidad. Este fin de semana tuve un episodio de acoso callejero, una situación horrible, que fue muy traumática. Por más de que no era de la temática que yo escribo en Bellamente, sentí una responsabilidad de difundir este mensaje de que es importante denunciar para poner un freno a estas situaciones horribles.

  • El 8 de marzo, día de la mujer, organizaste un desfile en Plaza Congreso con el objetivo de “romper los esquemas” y “contagiar confianza y amor propio”. ¿Cómo surgió esa idea y qué te llevaste de esa experiencia?

Había habido uno de estos desfiles en una ciudad europea y yo lo había compartido. Me empezaron a llegar muchos mensajes de las seguidoras. Faltaba menos de una semana para el 8M y mi cabeza dijo: “Hay que hacerlo”. Encima, este año estamos trabajando con la Ley Nacional de Talles y me parecía que hacer un desfile con cuerpos diversos iba a ser algo imponente. Lo que más me importaba era que las chicas que desfilaran se sientan cómodas, que sea un proceso interior y personal de ellas y poder contagiar a las otras mujeres. Me dejó una enseñanza increíble y una emoción tremenda.

Final del desfile en Plaza Congreso el 8M con el objetivo de romper estereotipos
  • ¿Alguna vez pensaste que ibas a llegar a dónde estás hoy? ¿Cuáles son tus proyectos a futuro con Bellamente?

Ni ahí. No hablo tanto de mí, si bien hubo un crecimiento personal enorme. No puedo creer como Bellamente fue creciendo y todo tiene que ver con el apoyo de la gente, con las ganas de transformar y con la denuncia social. Ahora estamos viajando al interior a dar capacitaciones para que no se quede solo en Buenos Aires. En octubre sale el primer libro de Bellamente, que está apuntado hacia adolescentes.

Trabajo doméstico: una tarea feminizada y sin derechos (ni jubilación)

Por Aldana Gola

La moratoria previsional para que las mujeres de entre 60 y 64 años con menos de 30 años de aportes puedan acceder a una jubilación vence el próximo 23 de julio y esta vez no habrá renovación. El fin de esta opción de compra de aportes por la que entre 2003 y 2016 se jubilaron con la mínima casi un millón ochocientas mil mujeres, pone en agenda la necesidad de un sistema laboral y previsional que contemple el valor económico de las tareas domésticas y de cuidado, que históricamente han recaído sobre las mujeres.

Según la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo realizada en 2013 por el Instituto de Estadísticas y Censo (INDEC), la tasa de participación de los varones en el trabajo doméstico no remunerado es de 57,9% contra el 88,9% de las mujeres. Ellas dedican a estas tareas de limpieza y cuidado unas 6,4 horas, casi el doble de las 3,4 que utilizan ellos. La brecha es más grande entre los más jóvenes: en los grupos de 18 a 29 años, las mujeres participan del trabajo doméstico un 64% más que los varones. Entre los 30 y los 59 años, esta diferencia es del 52% y después de los 60, del 46%.

De acuerdo a un informe del entonces Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, hoy degradado a Secretaría, el porcentaje de mujeres en el mercado laboral creció del 36,8% en 1990 al 48,1% en el primer trimestre de 2017, pero no sucedió lo mismo con el trabajo de los hombres en el hogar. Para la economista feminista y docente Lucía Cirmi Obón, esto tiene que ver con políticas públicas que quedaron basadas en un formato viejo, en el cual la mujer cuida y el varón trabaja, y también con el supuesto de que todas las familias son heterosexuales y en pareja. “A la vez, no hay servicios de primera infancia que cubran las necesidades, entonces se queda en la casa el que menos gana que, en Argentina y el mundo, son ellas”.

Los estudiantes de segundo año de TEA.

El trabajo doméstico es fundamental para la economía porque permite que las personas puedan vivir y acceder a un empleo, pero hoy sólo es remunerado cuando se realiza fuera de la casa: de las mujeres ocupadas, el 17,3% trabaja en este tipo de tareas. La mayoría son madres y el 28,6% son pobres, según datos de 2018 del Ministerio de Trabajo.“Hay una naturalización de que el trabajo que se hace en los hogares es una responsabilidad natural femenina, que ellas tienen una intuición para cuidar y limpiar y en base a eso se armó un sistema económico que no lo contabiliza y, cuando lo hace, lo remunera por debajo de lo que vale, explica Cirmi Obón.

Cronista: Juan Pablo Rodríguez – Cámara: Belén Romano – Edición: Agustín Ceñal

Que estas tareas no sean remuneradas afecta a las trabajadoras que se desempeñan dentro y fuera de sus casas y repercute en sus jubilaciones. Por un lado, las “amas de casa” no son reconocidas como trabajadoras por el Estado; por el otro, las que trabajan fuera del hogar suelen hacerse cargo de una doble jornada: una remunerada y otra, la doméstica, sin remuneración. Esto condiciona su compromiso, determina su elección hacia una ocupación de tiempo parcial, genera descuentos en su salario o afecta el hecho de ser consideradas para un posible ascenso. “Esta situación impacta en el desarrollo profesional de las mujeres y eso se ve en las estadísticas de Argentina”, dice la economista. “A pesar de que siempre hay una brecha en la participación laboral entre ambos géneros, después de la etapa fértil se acentúa y las mujeres vuelven con un ingreso más bajo.

Para Cirmi Obón, es necesario transformar el sistema previsional para que no perjudique a las mujeres y profundice las brechas de género. “Habría que ir en el futuro a un sistema donde haya jubilaciones universales que se financien con contribuciones de todos los tipos de trabajadores y también de otros impuestos”, explica. Hay que sacarse un poco de la cabeza el sistema contributivo porque no resuelve y deja a las mujeres en situación de pobreza. Como una solución temporal, la diputada nacional de Córdoba Federal Alejandra Vigo presentó un proyecto de ley para extender la moratoria, que vence el 23 de julio próximo, hasta septiembre de 2020.