Antonio Berni, una vida entre el lienzo y la realidad

Por Belén Romano

De joven ganó una beca y realizó un viaje de estudios a Europa lo cual lo llevó a perderse entre las calles de Toledo, Sevilla, Madrid…Vivió los locos años 20 en París, la cuna del arte donde nuevos artistas y movimientos vanguardistas surgieron a través de jóvenes prometedores como Picasso, Miró, Matisse. Allí Berni se inició en las técnicas de grabado y collage y los estilos Fauvismo y Surrealismo que conformarían su futura obra.

El rosarino volvió a su país natal en la década de 1930, en plena crisis mundial. Vio a una Argentina desocupada donde hombres y mujeres hacían las colas frente a la olla popular en el puerto. Tras haber vivido años intelectuales en París chocó con la cruda realidad y comenzó su actividad política. Se afilió al partido comunista y fundó el grupo Nuevo Realismo, desde el cual se llevaron a cabo proyectos artísticos con una fuerte intención política que convertían lo cotidiano en objeto de la obra de arte.

Durante esos años viajó por todo el país para conocer en primera persona la realidad social que cubría cada rincón de la Argentina. En 1936 se asentó en Buenos Aires y mientras desarrollaba su labor creativa, dio clases de dibujo en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Durante ese tiempo también fue nombrado presidente de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos, institución de la cual siempre formó parte.

Entre sus obras destacadas, se encuentra el mural que realizó en conjunto con su amigo Spilimbergo, maestro del arte argentino, y el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros. “Mural Botana” se llamó la obra que hicieronen 1933; “Manifestación”, es otra de sus obras más conocidas y un ejemplo ilustrativo de los “murales portátiles” pues el artista buscaba que sus murales alcanzaran una amplia visibilidad pública y para ello utilizó como soporte el caballete. Los manifestantes pidiendo pan y trabajo ofrecen un aspecto imponente, tal que pareciera queestán por sobresalir de la pintura hecha sobre tela de arpillera.

“Mural Botana”, 1933
“Manifestación” , 1934

En la década del 50 adoptó un estilo expresionista, de tintes dramáticos que se vio reflejada en una serie de retratos que hizo de su mujer y su hija Lili, y desembocó en la serie de paisajes urbanos en los que desaparecía la figura humana. En los años 60, fuertemente influido por el Pop Art y el realismo social, creó dos personajes: Juanito Laguna y Ramona Montiel. Ambos representan la realidad más repugnante de una gran ciudad, Buenos Aires. Esta serie de pinturas refleja a través de un ojo crítico y gran agudeza de observación episodios del día a día de estos personajes. La técnica predominante fue el collage tanto con materiales desechados (latas, plásticos, maderas, telas, etc.) como fotomontaje.

En los años 70 realizó trabajos decorativos y escenográficos, e ilustraciones y colaboraciones con revistas tanto nacionales como internacionales. Y continuó creando personajes que daban vida a sus series populares de pinturas. Entre ellos La difunta Correa, que llegó a convertirse en un mito popular.

“La difunta Correa”, 1971-1976

En sus últimos años realizó una serie de esculturas. Falleció a los 76 en Buenos Aires. Dejando un legado artístico plagado de historia, conciencia social, mensajes ocultos y, lo más importante, mucha pasión y dedicación.

Un recorrido por algunas de las obras del artista

“El arte es una respuesta a la vida. Ser artista es emprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones. En cuanto a la pintura, es una forma de amor, de transmitir los años en arte.”- Antonio Berni, días antes de su muerte.