Ayrton Senna, prócer del automovilismo mundial

Senna sentado en su vehículo antes de salir a pista

Fue un gigante mundial, admirado hasta por sus enemigos (si es que los tenía), fue idolatrado por todo el mundo, fue el escudo del deporte motor por muchos años (y lo seguirá siendo), pero hay algo que jamás pudo: ser igualado. Aunque no era un factor que dependía de él, sus logros dejaron una huella en el automovilismo que aún es ejemplo de los más grandes. Michael Schumacher fue una gran sombra y supo cosechar campeonatos y fanáticos a lo largo de toda su carrera deportiva, pero no logró ser más que Ayrton Senna. Lewis Hamilton aún intenta superar estadísticamente al brasileño, pero pareciera ser que ni los números lograrán superponer al  astro británico por sobre el piloto latinoamericano que dejó el mundo en 1994 haciendo lo que dejaba al los fierreros atónitos como nada en un autódromo. Con un estilo aguerrido, veloz e inteligente, Senna conquistó 41 Grandes Premios y levantó en 3 oportunidades la corona máxima de la F1. Aunque las estadísticas no sean del todo gruesas, la manera en la que logró el éxito le daba más prestigio. Su comportamiento en pista dejaba plasmada su calidad como piloto, y debajo del auto también tenía una manera de actuar muy particular (aunque algo tímido), fue por eso que supo conquistar el corazón de muchos en todo el mundo, inclusive el de la cantante Xuxa, con quien estuvo dos años de novio, hasta 1990.

Senna y Prost en un podio. Máximos rivales

Tanto peso tenía su presencia en cada país al que la F1 visitaba, que muchos de los fanáticos concurrían a los autódromos para ver al brasileño en las pistas. Lo que sucedía con el resto de los pilotos poco importaba.

Vivió hasta los 34 años luego de un accidente en Imola, circuito al que la F1 dejó de visitar por tal motivo. De hecho la curva donde este fatídico suceso fue suprimida.

El accidente fatal de Ayrton Senna

Un hombre muy religioso, al punto de leer partes de la Biblia antes de salir de su motorhome antes de cada carrera. Un piloto con sus rutinas muy marcadas e inamovibles, excepto el día de su muerte. Solía dar dos giros previos a cada competencia, pero en el gran premio de Imola no dio dos, sino tres vueltas. Era la primera vez que rompía con su propia palabra. Recordado por la gloria, Ayrton Senna fue y será recordado como la gloria máxima del automovilismo mundial, aunque ya no esté, su pasado lo condena a no morir jamás.

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